¿Quién es Bruce Fein, el destacado constitucionalista que se suma a la defensa de Nicolás Maduro?

¿Quién es la «nueva adquisición» de Nicolás Maduro para su dream team? Esta es la pregunta que se hace el abogado penalista Gabriel Regino en su cuenta personal de Facebook refiriéndose al destacado constitucionalista Bruce Fein.

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Fein se graduó con honores en la facultad de Derecho de la Universidad de Harvard. Entre 1981 y 1989, fue vicefiscal general asociado en el gobierno de Ronald Reagan. A lo largo de su carrera ha asesorado a países como Hungría y Sudáfrica en procesos de reforma constitucional y fue director de investigación en el Comité Conjunto del Congreso estadounidense sobre las ventas encubiertas de armas a Irán.

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De acuerdo a la página de su bufete de abogados, Fein ha «asistido a varios países al escribir o reescribir sus constituciones» y laborado «en los más altos niveles de las ramas legislativa, ejecutiva y judicial del gobierno». En 2021, fue asesor de política en la campaña presidencial de Ron Paul.

A continuación, compartimos el perfil y otros interesantes datos que comparte el letra Regino García.


Nicolás Maduro acaba de fichar para su defensa a un peso pesado del litigio constitucional estadunidense, conocedor de los entresijos del poder. Se trata nada más ni nada menos que de Bruce Fein, abogado constitucionalista con sede en Washington D.C., exfuncionario del Departamento de Justicia durante la administración Reagan, con una trayectoria pública centrada en separación de poderes, uso de la fuerza, autoridad presidencial y derecho constitucional estructural. No es penalista de juicio. Su función será introducir al proceso preguntas de competencia y validez institucional.

Desde esa lógica, lo previsible en las próximas semanas es lo siguiente:

1) Apertura con cuestiones de jurisdicción y estatus.

La defensa colocará al tribunal frente a debates sobre competencia personal, reconocimiento estatal e inmunidades. Fein articulará el marco constitucional; Pollack lo traducirá en mociones procesales precisas.

2) Debate sobre la captura y el debido proceso.

El foco estará en la legalidad del operativo y en los límites del Ejecutivo en acciones extraterritoriales. El objetivo será condicionar el desarrollo del proceso y preservar agravios para revisión, no una desestimación inmediata.

3) Discovery dirigido y selectivo.

Pollack concentrará esfuerzos en identificar evidencia vulnerable, cooperantes expuestos y eventuales incumplimientos de revelación. Fein aportará el encuadre para discutir qué información puede mantenerse clasificada cuando se alegan afectaciones constitucionales.

4) Uso calibrado de CIPA.

Se anticipan solicitudes que obliguen a la fiscalía a optar por sustitutos probatorios, resúmenes o restricciones. La finalidad es elevar el costo procesal y acotar la narrativa probatoria.

5) Preparación de un litigio prolongado.

La estrategia sugiere un curso largo, con decisiones interlocutorias y un expediente pensado para apelación. La defensa priorizará la arquitectura del caso antes de exponer el fondo ante un jurado.

En síntesis, la combinación Pollack–Fein apunta a una secuencia de movimientos procesales destinados a retrasar, acotar y encarecer el avance del caso. Primero el derecho a juzgar, luego las condiciones del juicio y, solo si el proceso llega a ese punto, la disputa probatoria ante jurado.

Ese es el terreno en el que se va a pelear.

Y la defensa más leal lo sabe.

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