Nuevo Código Penal de Afganistán establece penas diferenciadas según la categoría social: clases bajas podrán recibir hasta 39 latigazos

El Gobierno talibán aprobó un nuevo Código Penal en Afganistán que establece castigos diferenciados según la categoría social del acusado, incluyendo hasta 39 latigazos para personas de clases bajas. El texto, que constituye el primer cuerpo legal escrito desde la toma de Kabul en agosto de 2021, divide a la sociedad en cuatro grupos y fija sanciones distintas para un mismo delito en función del estatus.

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Según informó EFE, que tuvo acceso a partes del documento y confirmó su autenticidad con el Tribunal Supremo afgano, «el código completo está en el Ministerio de Justicia y ellos lo publicarán», declaró a esa agencia Mawlawi Abdul Rahim Rashid, portavoz del máximo órgano judicial. El capítulo dos, artículo nueve, titulado «Niveles y tipos de castigos discrecionales basados en el estatus», institucionaliza un sistema en el que la naturaleza del delito deja de ser el principal criterio para determinar la sanción, priorizando la posición social del acusado.

De acuerdo con el texto citado por el medio, la primera categoría, integrada por eruditos religiosos y altos cargos, y la segunda, que comprende a la élite, ancianos tribales y comerciantes, solo pueden recibir como castigo una «advertencia del juez» o, en el peor de los casos, una notificación y citación judicial. Para la tercera categoría, correspondiente a la clase media o gente corriente, el código prescribe «citación judicial y prisión». En el caso de la cuarta categoría, que agrupa a la clase baja, la norma establece directamente «amenazas y golpes».

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El documento detalla incluso la forma en que deben aplicarse los castigos físicos. Si se imponen latigazos, hasta un máximo de 39, «el infractor no debe ser golpeado repetidamente en una parte del cuerpo, ni en la cabeza o zonas sensibles». Además, incluye una disposición que sanciona a la mujer que permanezca en la casa de su padre «durante un periodo prolongado» sin el consentimiento de su marido, salvo que esté legalmente divorciada. El Gobierno talibán ha defendido públicamente esta regla señalando que permanecer sin autorización «viola los derechos del marido y los hijos», aunque aseguró que también se castigará al esposo que no provea manutención.

EFE también recogió reportes sobre secciones no reveladas del código que harían referencia a «esclavos», diferenciando entre personas «libres» y «esclavos». Diversas fuentes advierten que la interpretación rígida de la sharia adoptada por los talibanes se basa en textos jurídicos de hace siglos, donde la esclavitud estaba regulada, especialmente en el contexto de «botín de guerra».

En esa línea, la organización afgana Rawadari sostuvo que «esto no es un sistema de justicia; es una jerarquía de privilegios codificada legalmente», mientras que el relator especial de la ONU, Richard Bennett, calificó las implicaciones del código de «extremadamente preocupantes». Por su parte, el Ministerio de Justicia talibán advirtió en un comunicado que «quienes se opongan a estas leyes serán remitidos a las instituciones judiciales para su procesamiento», considerando la oposición como un crimen religioso.

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Periodista. Bachiller en Ciencias de la Comunicación y estudiante de Derecho. Con experiencia en prensa escrita, cobertura en la sección de Actualidad y análisis noticioso con enfoque social. Hoy en el área de Redacción periodística de LP Derecho.