¿Por qué era importante introducir nuevas placas para motos?

Autor: Rodrigo Jiménez Hoyos

Estamos frente a la inminente caducidad del actual sistema de numeración de placas

El gobierno acaba de suspender el nuevo sistema de placas de rodaje para vehículos menores que fue dispuesto mediante el DS 021-2024-MTC, modificado por Decreto Supremo N° 007-2025-MTC y Decreto Supremo N° 021-2025-MTC, esta última propone suspender hasta el 30 de noviembre de 2026 la emisión de las nuevas placas de rodaje y obliga a retornar de manera inmediata al sistema de placas azules de seis dígitos, consideradas de menor visibilidad y ya en proceso de desactivación, esto no solo genera incertidumbre operativa y económica, sino que omite un grave problema: el sistema vigente de codificación de seis dígitos está por agotarse.

Fui parte del equipo legal que intervino en la elaboración de la norma que sustenta la propuesta de reforma del sistema de placas de rodaje y puedo decir que dicha medida no respondió a una decisión improvisada, sino que fue el resultado de una evaluación técnica motivada por el crecimiento sostenido y acelerado del parque automotor de vehículos menores, el cual tornó insostenible el esquema de codificación existente.

La migración a un sistema de siete dígitos y a una nueva lógica de codificación era una decisión técnica necesaria para asegurar la continuidad del servicio registral, la eficacia de la fiscalización y la seguridad vial y ciudadana.

El sistema actual de numeración de seis dígitos tiene ya fecha de caducidad pues el ritmo de inmatriculaciones de los últimos años proyecta que se agotará pronto. De acuerdo con información de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), al cierre del año 2025 se comercializaron 425,884 unidades entre motocicletas y trimotos, lo que representa un incremento del 25% respecto del año 2024; de dicho total, 296,489 correspondieron a motocicletas y 129,395 a trimotos. Cabe señalar que esta problemática fue advertida desde el año 2023, estimándose entonces que se agotarían en poco más de dos años, esto es el 2026.

Además, deben considerarse las particularidades del nuevo modelo, que incorpora placas de mayor tamaño para una mejor identificación vehicular, fondo de color blanco, elementos de seguridad como hologramas y la inclusión del Dispositivo Electrónico Verificador Pasivo (RFID). Estas innovaciones tienen como finalidad fortalecer la seguridad ciudadana, en la medida en que se ha advertido que las placas actualmente asignadas a vehículos menores presentan dimensiones reducidas que dificultan la adecuada visualización del código de matrícula. A ello se suma que su ubicación en la parte posterior del vehículo limita significativamente su detección por cámaras de videovigilancia u otros medios tecnológicos de identificación, siendo la escasa visibilidad uno de los principales factores que impide reconocer oportunamente al vehículo que la porta.

En ese sentido, permitirá optimizar la identificación de los vehículos menores de la categoría L mediante la modificación de las características de sus placas (dimensiones, color y elementos de seguridad), incorporando un sistema de identificación por radiofrecuencia (RFID) que posibilite la lectura, incluso a distancia, de la información contenida en dicho dispositivo. Además, permitirá fortalecer las labores de fiscalización, contribuyendo a una mayor seguridad vial y a una identificación más eficiente para diversos fines, incluida la seguridad ciudadana, en atención al significativo número de delitos que involucran el uso de motocicletas y que actualmente constituye una problemática que afecta al sistema de transporte y a la ciudadanía en general.

Adicionalmente, mediante Decreto Supremo N° 002-2026-MTC se regula la prohibición de dos personas en las motos lineales, lo que no es la solución al problema de inseguridad ciudadana, pero no apostamos para solucionar un inminente colapso en los registros de propiedad y en los aspectos tecnológicos que permitirán una trazabilidad de quienes conducen estos vehículos y una mejor fiscalización.


Sobre el autor: Rodrigo Jiménez Hoyos, Máster en Regulación de los Sectores Regulados, Universidad Carlos III, España

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