Diez clásicos de la salsa con trasfondo jurídico

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Todo en la vida se puede leer a través del derecho, pero también a través de la salsa. Los latinos y los peruanos tienen una conexión única con este género tan rico en ritmos e historias por diferentes motivos.

Una de esas razones es que estamos ante una representación artística que habla de la vida misma, de lo cotidiano. Y allí están miles de temas jurídicos, aunque incluso no lo parezcan a simple vista.

Por eso, hemos elegido diez clásicos de la salsa con trasfondo jurídico. Himnos creados por los grandes prodigios, desde Rubén Blades hasta el Grupo Niche. ¡A bailar se ha dicho!

1. Rubén Blades – Pedro Navaja 

Gracias a esta canción, han comparado a Rubén Blades con Bob Dylan y con Gabriel García Márquez, que en su momento confesó sentir envidia sana al escuchar por primera vez Pedro Navaja.

Abre esta lista porque es una soberbia crónica sobre el delito que requiere más de siete minutos para contar la detallada historia de un criminal con trágico destino en las calles más bravas de la ciudad.

Pedro Navaja se volvió un icono de la cultura que llegó al cine, al teatro y a otras canciones. Creando teorías sobre su verdadero destino, con claves del mismo Rubén que dan a entender que sigue vivo.

Ahora bien, que Blades domine tanto la escritura sobre el delito y la sociedad no es necesariamente una sorpresa para aquellos que saben que el salsero es un abogado. El sonero fue el primero en su familia de titularse, culminando la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá.

2. Fruko y sus tesos – El preso

Todos han escuchado esta canción y es posible que la hayan visto de fondo musical en una escena de prisión. Las series y novelas latinoamericanas entienden a El preso como el himno de las cárceles y hay muchos motivos para defender esa premisa.

Álvaro Velásquez, el compositor de la famosa letra, se inspiró en la historia de un narcotraficante colombiano encerrado en Canadá. Lejos de casa, en un país extraño que vive en un invierno casi perpetuo, el delincuente vivía en una terrible depresión que se puede palpar en este clásico de la salsa.

Sigue sorprendiendo que una canción tan dura haya funcionado tan bien bajo los alegres ritmos del género, incluso cuando el protagonista de la historia pide morir para huir del encierro. Fruko, que es consciente de esto, cree que se debe al espíritu masoquista del latino, que cree en «mientras más duela, mejor».

3. Tito Nieves – Señora ley

La canción original es del Conjunto Clásico en el que se formó Nieves, pero obtuvo una segunda popularidad como una canción propia de Tito durante una visita al Perú.

El intérprete la cantó a capela en una entrevista en Radiomar y la revivió como un himno de la salsa que se volvió una presencia obligada en sus conciertos.

Y su historia es interesante y no obedece a la mitología que Nieves ha querido moldear alrededor de la canción en los últimos años, al afirmar que las Señoras Ley en su vida son su mamá y su esposa.

Ramón Rodríguez, gran compositor y figura clave en el mundo de los bravos, la compuso basado en su «injusta» condena en la cárcel, pero sobre todo como un tributo a Fernando Villalona, un sonero y amigo suyo que acababa de entrar a prisión.

4. Frankie Ruiz – Mi libertad 

Frankie Ruiz no escribió Mi libertad como una metáfora.

El artista fue condenando a cinco años de prisión por agredir a un agente de seguridad norteamericano que intentó revisar las maletas del cantante porque sospechaba que llevaba nombres.

En la prisión, la pena carcomía al latino que veía su carrera paralizada. Poco a poco, fue venciendo sus demonios y encontró formas de hacer música en ese contexto, reuniendo a los latinos que cumplían sentencia y conformando una agrupación llamada Salsipuedes.

Con ellos mantuvo viva su hambre de cantar y luego de cumplir tres años de su pena, pudo salir en libertad y reinventarse con un disco titulado al igual que esta canción. Regresó por la puerta grande y creando un mantra para todos aquellos que también ven al mundo entre rejas.

5. Héctor Lavoe – Juanito Alimaña 

Juanito Alimaña obedece al éxito de Pedro Navaja, que demostró que la salsa es una plataforma para narrar el día a día de la calle. Sin tomar al género como una forma de evadir la realidad o entretenimiento hueco.

Lavoe cuenta una historia a gran escala y no un momento concreto en medio de El Barrio. Si bien Juanito también es un criminal peligroso, la canción nos lleva más allá del atraco para darnos un perfil psicológico del sujeto y una explicación sobre su poder.

Por ejemplo, sabemos que Alimaña siempre sale libre porque un primo suyo es policía, lo que ya nos lleva a una crítica mucho más compleja por parte del legendario salsero que nunca tuvo miedo de hablar alto.

6. Joe Arroyo – La rebelión 

No hay subtexto en La rebelión. El recuento de la esclavitud y abuso de los afrodescendientes en Colombia es un ingrediente obvio en este relato musical de Joe Arroyo.

La historia detrás tampoco es difícil de adivinar y se resume con el cantante revisando los libros de historia, específicamente los que resumían el legado de Cartagena. Y es que, a finales del siglo XVI, Cartagena de Indias se volvió una parada obligatoria para los barcos que traían esclavos. Desde ahí se les distribuía a toda la región para realizar todo tipo de trabajos, aunque había una prioridad en trabajos de minería y de campo.

No existe un conteo exacto de cuantas personas fueron secuestradas de África y sometidas a la esclavitud en el continente. Sin embargo, existen testimonios como el de Alonso de Espino Cáceres, oidor de la Audiencia de Panamá en 1619. Él fue enviado como comisionado para tomar medidas contra el contrabando y hace este comentario sobre la situación de esclavos en Cartagena:

…lo que pasa y plaga que cubre a todos los del pueblo, grandes y pequeños en razón de haber comprado negros sin fe ni registro en tanta manera que de veinte mil negros que ha de haber en esta provincia la cuarta parte no tendrá fe de haber con registro.

7. Willie Colón – Tiempo pa’ matar 

Hemos hablado bastante sobre el rol de la salsa como crónica. Lavoe y Blades la usaron para contar esos relatos extraordinarios de grandes personajes, pero Colón le puso la cuota de nostalgia a la ecuación.

En Tiempo pa matar, el salsero describe al Bronx como un escenario en el que un muchacho crece. Y no es el mejor escenario posible, ya que en sus calles se alternan los panas, la vagancia y las drogas.

Es durísimo escuchar como los recuerdos de antaño se matizan con historias de cárcel y delincuencia. Pero Willie va más allá y critica incluso la guerra de Vietnam, con todo el efecto que trajo también para la creciente comunidad latina en los Estados Unidos.

Si buscamos un equivalente artístico a la importancia de este track, podemos encontrar lo que significa la cinta Roma para el director Alfonso Cuarón. Es el reencuentro con la infancia, aunque la infancia no sea un lugar perfecto.

8. Tito Rojas – Condéname a tu amor 

Este es el momento descaradamente romántico de la lista.

No tenemos una gran reflexión sobre una época personal o histórica. No hay recuento casi periodístico de la violencia. Lo que tenemos es una carta de amor muy emocional, pero que usa en sus metáforas el lenguaje jurídico a diestra y siniestra.

El título no oculta nada, pero desde la primera estrofa ya aparecen las comparaciones con figuras que los lectores de LP conocerán. O que incluso usarán en sus próximas charlas amatorias.

Por ejemplo:

Mi sentencia junto a este amor es perpetua
Encadéname a esta pasión no compadezcas
No hay fianza en este mi amor.

No, mi amor.

Condéname.

9. Carlos Nuño y la Grande de Madrid – Corazón embustero

No es una historia real, pero podría serlo.

Carlos Nuño nos cuenta la travesía de una femme fatale, una mujer involucrada con gente peligrosa. Entre ellos, y cito, un tipo duro de los bajos bandos, de los que no se espantan al ponerte en la garganta una pistola de cañón negro y redondo.

La historia podría ser un relato de gánsters más, pero su trágico final que incluye un feminicidio hace que la letra encuentre un toque doloroso que nadie espera en una primera revisión.

Como crónica está lejos de los grandes nombres que lideran la lista. Pero sigue siendo un ejercicio muy interesante sobre la capacidad de contar historias a través de la música.

10. Grupo Niche – Miserable 

Cerramos con una canción que genera un gran debate en su interpretación.

La canción comienza con la mirada de un padre que increpa a un sujeto por haberle faltado el respeto a su hija y no reconocerla a ella o al embarazo que ha provocado. No queda claro en un primer momento si se trata de un abandono de hogar o incluso de una violación.

Mientras los ataques del padre continúan, repitiendo la frase que da título a la canción, vemos que el interlocutor ha cambiado. Ya no le reclama a un miserable, ahora le está dando explicaciones a un juez.

El padre, cegado por la ira, ha cometido un crimen y toda la canción es la justificación que da para aligerar su condena por asesinato. Un giro de guion digno de Black Mirror, y que eleva la narrativa de la salsa a un nivel enorme.

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