¿Necesito tener buena memoria para estudiar derecho?

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Todos los abogados han escuchado sobre esta idea. Lo escuchamos desde antes de animarnos a inscribirnos a una Facultad de Derecho: «Solo las personas con buena memoria pueden estudiar derecho».

Por eso, hoy hablaremos sobre la importancia de la memoria a la hora de estudiar la carrera de derecho.

¿Qué es la memoria?

En palabras simples y comunes, la memoria es la facultad de recordar determinada información. Y la información puede ser desde hechos que te suceden hasta información contenida en libros, documentos o material audiovisual.

La teoría científica sobre la memoria sigue en estudios constantes, pero hay algunas leyes que han sido creadas para entender mejor su funcionamiento. Y que sin duda serán útiles en esta conversación.

Ley de atención: se recuerda mejor en la medida que haya mayor atención y concentración.

Ley de la afectividad: lo que nos resulta agradable es más fácil de recordar.

Ley de totalidad: si los recuerdos forman parte de un todo coherente y armónico la capacidad de recordar es mayor.

Ley de asimilación: las ideas se recuerdan mejor si estas se asocian a otras existentes en la mente, ya insertas en una estructura conocida.

Ley de extensión: se retiene mejor por pequeños pasos.

Ley de repetición: se memoriza más mientras más se repite una percepción.

Ley de latencia: la latencia es el tiempo que sucede entre las percepciones y el momento en que se hace la evocación de lo adquirido. Esta retención se reduce al aumentar el tiempo de latencia.

Lo que dice el mito es que en esta profesión se requiere una capacidad de evocación de aspectos fácticos y jurídicos en relación a los casos en los que estemos trabajando. Los abogados, se dice, deben poseer una memoria titánica que les permita recordar todos los textos que pasan por sus manos.

Falso (si se usa para desanimar a un estudiante)

Carlos López Díaz autor de Manual del Estudiante de Derecho (2010) analiza esta teoría al comienzo de este libro. Para él, estamos ante una idea rotundamente falsa cuando se usa para desanimar a un estudiante a seguir con esta carrera. Y hace una comparación que puede ser entendido por los ligados a ley y los ajenos a este mundo:

Es como afirmar que sólo quienes son saludables pueden hacer deportes, en condiciones que es muchas veces es a la inversa. Justamente por hacer deportes es que tienen buena salud…

Siguiendo su metáfora, el escritor defiende que aquellos que no gocen de una memoria prodigiosa al principio tendrán complicaciones. Al igual como aquellos que van al gimnasio por primera vez y sufren fuertes dolores musculares. Pero si se insiste en el esfuerzo, a la larga se va el dolor y vemos los resultados.

Lo mismo puede hacerse con la memoria, por lo que alguien que no cuenta con una buena capacidad para retener información al momento de empezar a estudiar, puede desarrollarla y ampararse a técnicas que lo ayuden a fortalecer ese aspecto.

La memoria en la aplicación del derecho 

Encontramos también una voz discrepante. Jennifer Ellis, abogada del blog especializado Legal Talk Network, afirma que la memoria es importante desde la universidad, ya que son pocos los profesores que permiten los exámenes con libro abierto. Así que desde el inicio de la carrera se exige una memoria por encima del promedio.

Ellis sostiene que esto se hace más evidente en el ejercicio mismo de la carrera. Los abogados, sobre todo los litigantes, deben memorizar detalles de los hechos y de la jurisprudencia vinculada. Eso es algo que se logra, según la abogada, con la convivencia constante del material que estamos revisando y no con un truco secreto.

«La memoria no es un superpoder», sostiene. Por lo que uno no debe creer a ciegas en lo que cree que recuerda y puede apoyarse en aplicaciones para hacer anotaciones y grabar audio. Algunas de ellas, ya las revisamos en este post.

Ella además resalta y recomienda que un abogado no debe memorizar todas las leyes, sino enfocarse en las que pertenecen a su especialidad. Y sobre todo, tener en cuenta que las leyes pueden alterarse y tal vez lo que tienes en mente en información desactualizada.

¿Con qué se complementa la memoria?

Tomás Marino, del blog Quiero ser abogado, cree que la memoria es importante, pero también es necesario complementarlo con otras aptitudes igual de importantes como el razonamiento y el sentido común.

Al hablar de razonamiento, el abogado se refiere a trabajar con el material que hemos captado usando la memoria y utilizarlo para generar estructuras de pensamiento que tengan significado y valor. La memorización no sirve si no cuenta con esta capacidad, sobre todo en la etapa formativa.

Lo mismo sucede con el sentido común al momento de estudiar derecho. Esto se entiende como la capacidad de pensar en todos los escenarios, incluso no-jurídicamente. Así, obtengo un mínimo de coherencia sobre lo que estemos concluyendo o aquello que estemos analizando.

Pongamos un ejemplo práctico. Si creo que puedo vender válidamente un inmueble que no es mío, el sentido común me dirá que probablemente me esté equivocando. En estos casos la respuesta, corrección o crítica proviene de la propia experiencia.




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