Cuando las rondas campesinas deciden hacer justicia en un caso de feminicidio

La historia de Richard García Chislla

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Richard García Chislla ha sido torturado por días. Es paseado por los diferentes distritos de Puno, mientras jura arrepentimiento y se le presenta como el autor de un crimen que ha paralizado a toda una ciudad. Este hecho nos permite conocer cómo actúan las rondas campesinas ante un delito que nació en el marco de una infidelidad.

Los hechos

El 9 de enero, Rosa Mendoza Ccasa fue asesinada, aunque los medios de comunicación lo descubrirían luego de seis días. La preocupación se apoderó del distrito de San Gabán, en la provincia de Carabaya, donde no suelen pasar estas cosas. Desde esa fecha, fue declarada como desaparecida, por lo que se inició una búsqueda liderada por su esposo, Richard García.

La versión del marido, aparentemente preocupado, era que acudieron al distrito de San Gabán para realizar una serie de trámites con relación a la venta de un terreno. Según el viudo, por el trámite de los documentos se separaron un momento, y luego no volvieron a encontrarse.

Foto: PNP

El cadáver fue encontrado el 15 de enero en un río cercano y, al confirmarse el asesinato, entraron en acción las rondas campesinas. Esta fuerza paralela, que ha logrado más poder ante la ausencia de justicia en las zonas alejadas de la capital, interrogó al esposo al considerarlo el principal sospechoso y logró sacarle una confesión que paralizaría a todos los presentes.

La confesión

«Yo no maté, hice matar con Juvenal. Era nuestro trato, pagué 5 mil soles. Yo llevé con engaños a mi esposa hasta la chacra donde Juvenal mató con dos armas y yo agarré. Luego, Juvenal cortó con cuchillo y hemos quemado el cuerpo», narró por el pánico generado ante las amenazas de los ronderos que lo rodeaban en la plaza de la comunidad.

Esa explicación no bastaba, al menos para estos justicieros urbanos. La pregunta entonces cambió por «¿por qué hiciste matar?». Ante eso, García brindó una respuesta que involucraría a más personas en este mortal enredo: «Por vivir con mi amante».

La amante fue identificada como Agustina Sucapuca Mamani, quien fue localizada y llevada por los ronderos junto al supuesto asesino intelectual. Allí fue sometida a la presión para dar más detalles sobre su participación en este hecho, pero negó haber participado. Su único error, afirmó ante los enfurecidos vecinos, fue haber aceptado como pareja sentimental a una persona que tenía esposa.

Por otro lado, el Juvenal al que se hace mención en el relato es Juvenal Omonte, un cómplice que se encuentra no habido y que sigue siendo buscado mientras se escribe este relato. Pero este no es el fin de la historia.

Castigo rondero

El dúo está siendo sometido a lo que se conoce como la cadena ronderil, que en este caso consiste en pasear a los acusados por los diez distritos de la provincia de Carabaya. En cada lugar son humillados y reconocidos como delincuentes, a la par de que piden perdón ante las iglesias locales.

Les hacen mascar hoja de coca para que tengan energía en estos recorridos, los cuales pueden durar días, como en este caso. A la fecha, ya llevan doce días retenidos y ya han pasado por ocho de las diez zonas planificadas. Luego de eso, el destino de ellos es incierto.

Fuente: La República

En uno de estos paraderos, el presunto asesino tuvo la oportunidad de conversar brevemente con la prensa. Entre los golpes y el ajetreo, pudo señalar lo siguiente:

«Estoy arrepentido. Hice mal. Esto que sirva para las futuras generaciones para que no hagan esto. Ahora lloro por mis hijos. Acepto la condena».

Pero… ¿dónde se encuentran las autoridades correspondientes en este caso?

Entrega frustrada

En un momento, se llegó a coordinar que los ronderos entregaran a los acusados al Ministerio Público. Richard García y Agustina Sucapuca llegaron a las instalaciones de dicha institución en Puno con la intención de ser puestos a disposición de la justicia, luego de la insistencia de la prensa y voceros de esta institución.

Sin embargo, algo salió mal…

Cuando los ronderos hablaron con el juez de investigación preparatoria de Macusani, Luis John Castillo Andia,  este les comentó que se iba a dictar 72 horas de detención preliminar a uno de los involucrados. Los ronderos encontraron esto ofensivo y rechazaron la medida. Además, la decisión judicial no habría contenido la confesión del presunto feminicida, lograda por los justicieros.

Las rondas vieron todo esto como una forma de ningunear su trabajo, por lo que se llevaron a los involucrados para complementar lo que queda de la caminata de castigo y luego decidir sus destinos.

Mientras se termina de escribir esta publicación, Richard García y Agustina Sucapuca deambulan por Puno sin saber qué les depara el destino.