Si mi esposa descubre que fui infiel hace 5 años, ¿puede demandar divorcio?

Si una esposa descubre que su cónyuge le fue infiel hace cinco años, ¿aún podría demandar divorcio? Especialistas explicaron el tema para LP.

Juan Carlos del Aguila Llanos

Sí puede demandarlo. El especialista en derecho familiar declaró que es viable que la esposa pueda iniciar la demanda por divorcio porque la infidelidad se mantiene.

Si se le descubrió besando o abrazando a otra persona, sí puede demandarlo. Su situación de infiel se mantiene porque la conducta deshonrosa se mantiene vigente mientras subsistan los hechos, explicó Juan Carlos del Aguila.

Agregó que si hay un niño de por medio y que nació hace cinco años, se aplicaría el adulterio continuado y estaría vigente, sustentado en el artículo 399 del Código Civil.

Manuel Bermúdez Tapia

Claro que puede demandarlo. El especialista en derecho familiar afirmó que la esposa puede llevar a cabo acciones legales, pero probando que recién se ha enterado de la infidelidad.

La esposa debe probar que recién sabe del hecho, y luego de ello puede hacer el proceso debido. Su pedido está sustentado dentro de los seis meses que dice el Código Civil en el artículo 399, y en el Código Procesal Civil, finalizó. 

Angela Gomez Ticona

Sí, la esposa puede demandar por la causal de adulterio. La abogada y especialista en bioética afirmó que la demanda sí puede ser realizada, debiendo probar que recién se enteró del adulterio y acreditando con pruebas.

El adulterio constituye una causal objetiva de divorcio conforme al artículo 333 del Código Civil, y el paso del tiempo no borra el hecho ni su gravedad. Lo relevante no es el momento en que el esposo fue infiel, sino cuándo el cónyuge afectado tomó conocimiento efectivo de ella, ya que recién desde ese instante se ve vulnerada su libertad de decidir de manera informada sobre la continuidad del vínculo matrimonial y su proyecto de vida, explicó Gomez. 

Agregó que, desde la bioética personalista, el matrimonio se fundamenta en la dignidad de las personas, la fidelidad y la verdad en la relación conyugal. Además, sostuvo que sostener un vínculo basado en el engaño resulta incompatible con una visión ética y jurídica centrada en la persona y su proyecto de vida.

La infidelidad constituye una ruptura objetiva de esa unidad personal y relacional, que no desaparece por el silencio ni por el paso del tiempo. Descubrir tardíamente el adulterio no anula la lesión moral sufrida, sino que permite al cónyuge afectado ejercer legítimamente su derecho a la autodeterminación y a la protección de su dignidad personal, finalizó la especialista. 

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