[VÍDEO] La vida del litigante. Entrevista a Dino Carlos Caro Coria | Temporada 1

Este proyecto plasma el lado más sensible de los litigantes, sus rutinas, sus pintorescas experiencias en el ejercicio de su profesión, los casos más duros que afrontaron como litigantes y los errores que cometieron durante sus inicios como abogados.

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La vida del litigante | Edición #1. Este ambicioso proyecto de LP busca registrar las confesiones de abogados litigantes para saber de qué madera están hechos, conocer cómo piensan, cómo se preparan, cuáles son sus miedos, manías, cuitas y retos.

El reconocido abogado penalista, Dino Carlos Caro Coria, cuenta por qué quiso ser abogado, cómo oralizó su primer caso y quién fue su primer maestro en el derecho.

No solo eso. El penalista confesó con qué amigos se enfrentó en audiencias durante el ejercicio de su profesión y cuáles fueron los errores que cometió al iniciarse como abogado.

Les dejamos las primeras respuestas del profesor, sin perjuicio de adjuntar, al final, el vídeo completo de la entrevista.

¿Cómo empieza su día?

Bueno, mis hábitos principales son leer las noticias, cosa que hago muy rápido porque lo hago de manera digital. Me tomo entre 5 y 10 minutos para ver las noticias principales del día. Número dos, hago deporte. Yo lo que hago es correr en las mañanas cuatro o cinco veces por semana. Hago entre ocho y diez kilómetros y con eso, digamos, que tengo la primera parte del día hecha: llenarte de endorfinas, llenarte de buenas vibras y estar preparado para trabajar. Luego, evidentemente, viene el momento del café y vienen los primeros minutos de trabajo del día.

¿Cómo empezó a litigar?

A ver, si nosotros hablamos de litigar en términos amplios empecé cuando era practicante, cuando tenía literalmente 18 años. Yo era practicante del doctor José Carlos Ugaz Sánchez Moreno, del doctor Roger Yon Ruesta y el doctor [Javier] Aguirre Chumbimuni. Trabajábamos en una oficina bastante pequeña, allí en la avenida Conquistadores, cuadra tres, en un centro comercial que se llamaba «El que esto ve» y desde ahí desplegamos todas nuestras actividades. Yo era un practicante más del grupo que había en ese momento. Íbamos a la Corte, tomábamos la [línea] 73 para llegar hasta Palacio de Justicia, donde prácticamente se desarrollaban todas las actividades penales y lo otro se desarrollaba al frente del Ministerio Público, donde donde es ahora el Centro Cívico. Y teníamos también actividad en la policía con lo cual nuestro trabajo era básicamente Palacio de Justicia, Centro Cívico, Ministerio Público y la Policía.

¿Cómo oralizó su primer caso?

Mi primer trabajo como abogado, tan pronto saqué mi carnet de abogado en el año 1994, fue ir el lunes siguiente a un informe oral. Y para mí es superimportante tener una mentalidad matemática cuando uno prepara la argumentación. Yo que soy profesor universitario, además, puedo decir que un error bastante común en la argumentación es la falta de una secuencia lógica. Si uno revisa, por ejemplo, cómo escriben los alemanes, los alemanes escriben poniendo números al margen. Y los números al margen no son un capricho, tampoco son una cuestión bíblica, los números al margen implica una suerte de pensamiento matemático, a través del cual uno se acerca a la argumentación como un orden lógico. Así como el uno va al diez y no puede estar primero el número cero antes del diez, entonces tienes que tratar de hacer una formulación completamente secuencial: argumento uno, dos, tres, cuatro y mantener ese orden. Entonces, cuando yo preparé mi primer informe oral, como siempre lo hago, hago lo que hoy en día se denominan los bullet points. Es decir, apunto en un papel las ideas, muy en desorden, y luego ese papel se convierte en otro papel mucho más pequeño en el cual tengo las ideas centrales en un orden perfectamente lógico.

CONTINÚA…

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