Citan a Ricardo Arjona en un libro de derecho de familia

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La mayoría supone que a Ricardo Arjona solo se le puede encontrar en radios románticas y en los sueños cursis de los enamorados. Pero, para sorpresa de muchos, el cantautor guatemalteco fue citado en un libro especializado en derecho de familia.

El autor de «Mujeres» y «El problema» aparece en el octavo capítulo del Manual de derecho de familia de Hernán Corral Talciani, abogado chileno con un doctorado por la Universidad de Navarra. ¿En qué contexto se da esta aparición?

Al momento de explicar las claves para entender el derecho de familia contemporáneo, el letrado decidió arrancar con una frase de Arjona que alude a la profesión de una forma bastante particular:

«Me enseñaste… que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados» canta en nuestras radios el cantautor de turno. Frases como esta revelan lo que afirma esa especie de cultura popular, en constante difusión en los mass media, sobre las relaciones entre el amor y el Derecho: una dicotomía absoluta y radical entre las «leyes del corazón» y las «leyes de la sociedad».

Como se ve, Corral usa esta frase de la canción «Me enseñaste» para profundizar en la relación que hay entre el amor y el derecho, esa oscilación eterna entre lo que quiere el corazón y lo que manda la ley.

Foto compartida por David Panta (Facebook).

El abogado se explaya dentro del romanticismo creado por el tema de Arjona. Sostiene que el amor representa albedrío y ausencia de coacción, mientras el derecho es orden y sanción.

Por lo tanto, el magistrado afirma que el amor solo puede ser objeto de derecho en un juzgado cuando «ya no es amor, sino amargura, encono, conflicto, lucha».

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Recordemos que dentro de las canciones y videoclips de Ricardo Arjona no son pocas las referencias al ámbito jurídico. Ese es el caso de «Señor juez«, en la que el artista brinda una manifestación sobre sus posturas políticas. En la canción, propone el escenario en el que ha sido arrestado por atentar contra la vida de un presidente.

«Mi piedra pretendía con su viaje, mi recurso ciudadano de poderme expresar»

Otro ejemplo es «Aleluya«, donde repasa ciertas sorpresas y contradicciones de una relación. Aquí señala que «el amor es un pacto entre abogados e inocentes«, para concluir con que «el amor se ha vuelto un cliente de la ley».

Hablando de su material audiovisual, en el videoclip de «Minutos» muestra los entretelones de un arresto y una condena en prisión. Mientras que en «Te enamoraste de ti» habla de los amigos con derechos, aunque eso se escapa a los debates de esta página.

Letra

Me enseñaste a no fumar sin desayuno
Me enseñaste a dividir
Que la suma de uno y uno siempre es uno
Si se aprende a compartir
Me enseñaste que los celos son traviesos
Que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad
Me enseñaste a ser pareja en libertad
Me enseñaste que el amor no es una reja
Y que es mentira la verdad
Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda
Sino el que no te molesta
Me enseñaste que abrazado a tu cintura
Todo parece una fiesta
Me enseñaste muchas cosas de la cama
Que es mejor cuando se ama
Y que es también para dormir
Me enseñaste entre otras cosas a vivir
Me enseñaste que una duda puede más que una razón

Pero fallaste mi gurú
Se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
Desde filosofía hasta cómo tocarte
A saber que el afrodisiaco más cumplidor
No son los mariscos sino el amor
Pero no me enseñaste a olvidarte
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
A convertir una caricia en una obra de arte
A saber que los abogados saben poco de amor
Y que el amor se cohibe en los juzgados

Pero no me enseñaste a olvidarte
Pero no me enseñaste a olvidarte
Dónde se apaga el amor que quedó
No encuentro el interruptor
Si hay que aceptar que nuestra historia voló
De dónde saco el valor

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
Desde filosofía hasta cómo tocarte
A saber que el afrodisiaco más cumplidor
No son los mariscos sino el amor
Pero no me enseñaste a olvidarte
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte

A convertir una caricia en una obra de arte
A saber que los abogados saben poco de amor
Y que el amor se cohibe en los juzgados
Pero no me enseñaste a olvidarte
Pero no me enseñaste a olvidarte

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