Los «nominal damages»: un mecanismo para reivindicar los derechos constitucionales a través del derecho civil

818

Para conocer de qué tratan los nominal damages, me permito presentar un caso que se presentó en EE. UU. El Sr. Chike Uzuegbunam[1] era un estudiante que profesaba la religión evangélica, y cursaba sus estudios en la escuela pública del estado de Geórgia – Georgia Gwinnett College. Como miembro del centro educativo, deseaba hablar con otros estudiantes sobre su fe religiosa, para lo cual repartía volantes o materiales dentro del campus, a fin de que los interesados puedan integrarse a su círculo.

No obstante, cada vez que intentaba hablar públicamente, o repartir materiales sobre su fe evangélica, era detenido por las autoridades. Conforme a las políticas del centro educativo, dentro del campus estaba prohibido distribuir materiales religiosos, o hablar con otras personas en público sobre la fe evangélica, pues ello podría incitar al odio (hate speech). Para hacer frente a estos inconvenientes, el Sr. Uzuegbunam solicito la respectiva autorización al centro educativo, a fin de que no se le aplicara la referida regla, y pudiera ejercer su derecho a la libertad de religión dentro del campus. En tal sentido, el centro educativo resolvió que el Sr. Uzuegbunam solo puede ejercer su derecho a la libertad de expresión o distribuir materiales en una free speech expression areas (zona de libertad de expresión”), la cual representaba el 0,0015 % del campus, pudiendo hacerlo después de haber obtenido el permiso necesario.

Después de 20 minutos de que el Sr. Uzuegbunam empezará a hablar sobre su fe evangélica, en el día en que el centro educativo se lo había permitido, un oficial del campus, se le acerco solicitándole que se detuviera, puesto que la gente se estaba quejando de su discurso. Otra regla del centro educativo prohibía usar la zona de libre expresión para “perturbar la paz o comodidad de las personas”. El oficial le dijo al Sr. Uzuegbunam que su discurso violaba la referida prohibición, porque había dado lugar a quejas. El agente amenazó con tomar medidas disciplinarias si continuaba.

Dado que el centro educativo seguía lesionando los derechos del Sr. Uzuegbunam, éste decidió demandar por nominal damages, además de solicitar a la Corte una tutela inhibitoria a fin de que no se le aplicasen las reglas del centro educativo que restringían su libertad de religión. Es preciso señalar que el demandante no alego ningún tipo de daño patrimonial o moral. Cuando la demanda llego a la Corte Suprema – que se dirigía a la derogación de las reglas prohibitivas del centro educativo, por considerarlas una violación al derecho a la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que protege los derechos a la libertad de religión y a la libertad de expresión sin interferencia del gobierno -. el centro educativo simplemente abandono su política de prohibición, adoptando medidas mucho menos restrictivas. En ese sentido, cuando el Sr. Uzuegbunam se graduó, el centro educativo argumento que no había una base legal para una indemnización, dado que el demandante ya no estaba afectado por alguna prohibición. Sin embargo, el entonces ex estudiante insistió en su demanda por nominal damages, basada en la anterior violación de sus derechos constitucionales. Finalmente, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos resolvió que, aunque la violación no se mantenía, si hubo una lesión a los derechos constitucionales del demandante, por lo que condeno al demandado al pago de US$ 1,00 a título de nominal damages.

Esta decisión resulta importante para el demandante, en la medida que el centro educativo pretendía neutralizar el litigio, al dejar de lado su política restrictiva, solo para activarlo después, y con ello nuevamente lesionar los derechos constitucionales del demandante, o de otra persona que se encontrase en una posición similar. Lo anterior viene corroborado por el hecho de que las medidas cautelares concedidas a favor del demandante se habían dejado sin efecto, por el abandono de las políticas restrictivas por parte del centro educativo, además de que ello significaba que ya no había un daño. De esta manera, la reclamación por nominal damages es una posible forma de mantener vivo el caso, lo cual le permite al demandante, que cuente con una prueba judicial de los daños ocasionados, solicitar los costos incurridos por el proceso judicial (honorarios de abogados) a la parte vencedera, así como dejar sin efecto las medidas restrictivas impuestas por el centro educativo.

En ese sentido, los nominal damages[2] constituyen un mecanismo eficiente que permite la tutela de los derechos constitucionales del demandante. En estos casos, el demandante no pide una cantidad de dinero por indemnización de daños —ello le es irrelevante—, sino que el juicio y la violación a sus derechos se haga público, así como obtener una decisión judicial que constate la violación a sus derechos constitucionales (sentencia declarativa). Esto último le resulta de suma importancia, dado que, si la violación es repetitiva, con base en dicha sentencia, posteriormente podrá demandar una indemnización por punitive damages.

Los nominal damages son cantidades mínimas de dinero que el Tribunal concede a favor del demandante, y que generalmente, ascienden a un dólar, aunque en algunos casos, se han concedido cantidades más elevadas. Los tribunales estadounidenses conceden nominal damages en dos ocasiones: como «daños que se pueden reclamar, cuando se trata de reivindicar un derecho legal, contra una invasión, que no ha producido ninguna pérdida real y presente de ningún tipo» y, como daños que se conceden «cuando se acredita una pérdida o perjuicio real», pero no se ha probado la cuantía de los daños[3].

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha sostenido reiteradamente que los nominal damages constituyen un mecanismo adecuado para reivindicar los derechos constitucionales que han sido infringidos, sin causar un daño real y demostrable. Dicho de otra manera, los nominal damages constituyen una forma de salvaguardar y mantener el juicio de las violaciones a los derechos constitucionales, en los casos en que no se haya probado un daño real, o estos no sean suficientes para que un caso sea justiciable. En efecto, cuando los tribunales se niegan a resolver estas reclamaciones basándose, en que los nominal damages no son suficientes para presentar una controversia viva, socavan la capacidad de estos derechos absolutos para ser exigibles y, lo que es más lamentable, niegan a los litigantes los beneficios de la reparación.


[1] Se trata del case Uzuegbunam v. Preczewski (03/08/2021), disponible en la web: https://www.supremecourt.gov/opinions/20pdf/19-968_8nj9.pdf

[2] WEISS, James D., “Nominal Damages, Nominal Victory: Estate of Farrar v. Cain’s Improper Limit on Awards of Attorneys’ Fees Under § 1988”, en Minnesota Law Review, vol. 76, 1992, pp. 1251 y ss.; MORRELL, Mark T., “Who wants nominal damages anyway? the impact of an automatic entitlement to nominal damages under § 1983”, en Regent University Law Review, vol. 13, 2000, pp. 225 y ss.; GREALISH, Maura B., “A dollar for your thoughts: determining whether nominal damages prevent an otherwise moot case from being an advisory opinion”, en Fordham Law Review, vol. 87, 2018, pp. 733 y ss

[3] CAMBRE, Megan E., “A single symbolic dollar: How nominal damages can keep lawsuits alivee”, en Georgia Law Review, vol. 52, p. 937.

Comentarios: