Cinco canciones de Gustavo Cerati con trasfondo jurídico

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A diferencia de lo que decía Gustavo Cerati en Cosas imposibles, no siempre es hoy. Celebrando el nacimiento del astro argentino del rock, encontramos en su música una buena oportunidad de hablar de algo más allá de las melodías.

Él, siendo tan fanático de contar historias dramáticas, tomaba recursos del diccionario jurídico y criminal para transmitir sentimientos.

A veces, la mención es descaradamente evidente. En otras oportunidades, hay que hablar del contexto histórico. Pero en todos los casos, hablamos de arte. Y de cinco canciones de Gustavo Cerati con trasfondo jurídico.

1. Crimen

Una de las referencias más obvias, sin duda. Tanto en el nombre como en el videoclip, Cerati evoca el lenguaje criminal y detectivesco. Específicamente al estilo noir, un género sobre el que hablamos en un post anterior.

No son pocos los artistas que han hecho la metáfora entre el amor y el crimen, pero ha sido el argentino el que mejor ha planteado la propuesta a nivel de composición.

Gustavo entendió como nadie que la desolación de un amor que culmina mal puede ser similar a la de un delito de aquellos. Y que al final del camino, tanto lo romántico como lo delincuencial dejan víctimas en el trayecto.

2. Corazón delator 

El origen de la historia es criminal, al estar claramente inspirado en el gran relato de Edgar Allan Poe. En el cuento de terror se habla sobre lo evidente que es la culpa, mientras que la canción defiende la postura que hay enamoramientos que sienten como un asesinato que no te deja dormir. O como un océano de fuego, como diría el cantante.

El autor de este post cree que la mejor versión de la canción es la de 11 episodios sinfónicos. Es la que el acompañamiento musical sostiene muy bien a la reflexión romántica y conecta con una época antigua, como la de Poe.

3. Ella usó mi cabeza como un revolver

El título de la canción nos puede llevar a pensar en criminalística y ahí tenemos una referencia sencilla, pero demasiado evidente. Nosotros no nos quedaremos ahí.

Los fanáticos de Gustavo han hecho varias lecturas interesantes sobre el tema. La más popular es que es una oda a las relaciones toxicas y abusivas, que alienan a uno de los involucrados. Violenta, al nivel de llegar a comparar ese supuesto amor con un arma de fuego.

Otras apreciaciones afirman que es una canción sobre la dependencia extrema que uno puede llegar a generar por las drogas, sustancias que eran bastante familiares para Cerati. ¿Ustedes qué opinan?

4. El cuerpo del delito

La fascinación de Gustavo por el crimen y su narrativa no apareció por primera vez en la canción que abre esta lista. Aquí tenemos un ejemplo de como usaba conceptos del contexto jurídico para brindarle dramatismo a historias de amantes que huyen.

Este amo prohibido del que habla el argentino es tan cuestionado que incluso es perseguido por detectives. Ellos no tienen pruebas, ni identikits y a eso se suma que ya no es posible una reconstrucción de los hechos porque han acabado con todos los vestigios. Un cuidado recorrido de la materia a través de una canción.

5. La ciudad de la furia

Sí, es una canción sobre Buenos Aires, pero hay que entender a que ciudad se refería Gustavo. En 1988, cuando se estrenó la canción, estábamos ante un lugar en el que la democracia todavía se encontraba fresca.

Y la conclusión de la censura significó un nuevo periodo de experimentación en muchas cosas. La política y el arte fueron lo más notorio, pero también fue una época agitada para el uso de drogas y el crimen.

Los años previos y posteriores a la salida de este single fueron característicos por sus saqueos y la inconformidad por la irregular situación económica de un país muy herido.

Bonus track

Lago en el cielo

No hay una conversación jurídica aquí, solo la necesidad de recordar la última canción que Gustavo Cerati pudo interpretar en el fatídico concierto en Venezuela. Antes de caer en un coma de cuatro años.

Hoy podemos reconocer que es una de las canciones más viscerales del argentino. Y es que es difícil hablar sobre el amor después del amor, aunque otros compatriotas de Gustavo ya lo han intentado con cierta comodidad.

Y es que uno sabe que la canción es buena cuando define con música lo que más de una vez parecía indefinible. Como esa memorable frase que dice: «Sé por tus marcas cuanto has amado, más de lo que prometiste».

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