Complicidad primaria en el homicidio calificado (artículo 25 del Código Penal) [RN 287-2019, Cañete]

El grado de contribución del cómplice primario es determinante para la realización del hecho punible, es tan esencial, que sin su acción dicho ilícito, no hubiera podido realizarse, por esta razón, la norma establece para dicho participe la misma pena que para el autor.

3181

Fundamentos destacados: 8. Este supuesto, es el que se aplicó en el caso concreto, complicidad primaria, que identifica al sujeto, que presta auxilio necesario para la comisión del delito, es decir, el grado de contribución del cómplice primario, es determinante para la realización del hecho punible, es tan esencial, que sin su acción dicho ilícito, no hubiera podido realizarse, por esta razón, la norma establece para dicho participe la misma pena, que para el autor.

9. En doctrina, Felipe Villavicencio Terreros, señala que el partícipe, desarrolla una actividad que se encuentra en dependencia respecto a la del autor, por lo que la participación no se constituye en un tipo delictivo autónomo, sino que su responsabilidad depende de determinados presupuestos del acto principal: a) Intensidad del aporte del delito, sin el cual no se haya podido cometer. b) Determinación de la etapa delictiva a la que debe llegar el hecho principal para que los partícipes sean susceptibles de sanción. Esto último significa que el momento en el cual el cómplice puede otorgar su parte es tanto en la etapa de preparación como en la ejecución del delito, pero no después de la consumación del hecho.

10. Este Supremo Tribunal, en el Recurso de Nulidad N.° 3086-99-Lima, del seis de octubre de mil novecientos noventa y nueve, ha establecido, que el aporte necesario en la fase preparatoria deber ser tipificado como complicidad primaria, así, señaló: “Los elementos que caracterizan la categoría del cómplice primario son: a) La intensidad objetiva del aporte al delito. b) El momento en que se realiza el aporte. Teniendo como base, este segundo supuesto, la colaboración propia de la complicidad primaria se da en la fase preparatoria del hecho delictivo”.

11. Asimismo, en la Casación N.° 367-2011-Lambayeque, del quince de julio de dos mil trece, la Sala Penal Permanente, estableció como doctrina jurisprudencial que para los efectos de determinar el grado de complicidad sea primaria o secundaria, en cada caso concreto, deberá analizarse la conducta del imputado desde la perspectiva de los criterios de imputación objetiva, teniendo como punto inicial para el análisis, la teoría del dominio del hecho.

12. Así, lo señaló en los fundamentos 3.12., 3.13, de la citada Casación N.° 637-2011-Lambayeque: La determinación de la esencialidad o no esencialidad del aporte sirve para diferenciar la complicidad primaria y secundaria. El aporte ha de ser valorado a través de los filtros de la imputación objetiva, para determinar si el mismo constituye o no un riesgo típico. Luego, habrá de analizarse si la conducta –objetivamente típica– también puede ser imputada subjetivamente […]. “En el análisis subjetivo tiene que determinarse si la conducta fue realizada o no de forma dolosa. Nuestro Código Penal solo admite la posibilidad de una participación dolosa, distinto a lo que prevé la doctrina. Por ello, necesariamente en la imputación subjetiva tendrá que determinarse si la persona tenía o no conocimiento de que el aporte (objetivamente típico) que estaba realizando, sea esencial o no esencial, servía para la comisión del delito.

13. Entonces, es pacífica la jurisprudencia de esta Alta Corte, como doctrina consolidada que dentro de las reglas de participación criminal del delito, el supuesto de complicidad primaria es de aporte necesario en la comisión del delito y la oportunidad de dicho aporte debe darse desde la etapa de preparación del hecho, y ejecución. 

37. Sucede entonces, que lo incorporado como prueba en el desarrollo del proceso, –policial, sumarial y juicio oral–, no es de un grado intenso y objetivo que vincule al procesado con el grado de participación de cómplice primario en el delito investigado, ya que si bien resulta cuestionable su conducta, ello no es fundamento objetivo para sustentar una condena en su contra y menos aún adecuarla a la de cómplice primario del delito de asesinato. Entonces, no es posible sostener una condena en contra del encausado.

38. Cabe destacar que el Ministerio Público, tiene la carga de la prueba, respecto a los hechos, que se investigan y consecuente responsabilidad del encausado, siendo que en el caso concreto, no existe elemento probatorio que acredite más allá, de toda duda razonable que la conducta realizada por el imputado, se adecue a la de cómplice primario del delito de asesinato.


Sumilla. Homicidio calificado. La conducta atribuida al encausado Rodolfo Laura Canchari, es la de cómplice primario del delito homicidio calificado asesinato. No obstante, lo incorporado en el desarrollo del proceso, como prueba, no es de grado intenso ni objetivo que vincule al procesado en el grado de participación de complicidad primaria, conforme a lo prescrito en el artículo veinticinco del Código Penal.

Lea también: Derecho al proceso sin dilaciones indebidas [R.N. 1365-2017, La Libertad]


CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA PENAL TRANSITORIA
RN 287-2019, CAÑETE

Lima, dieciséis de julio de dos mil diecinueve.-

VISTOS: los recursos de nulidad interpuestos por el imputado JAIME ALBERTO LAURA CANCHARI (reservado) y el sentenciado RODOLFO LAURA CANCHARI, contra la sentencia del treinta y uno de diciembre de dos mil dieciocho, emitida por la Sala Penal Liquidadora Transitoria de la Corte Superior de Justicia de Cañete –de página mil quinientos veintitrés–, que lo condenó como cómplice primario del delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de homicidio calificado-asesinato, en agravio de quien en vida fue Javier José Saldaña Canchari (delito prescrito en el artículo ciento ocho, numeral tres, concordante con el artículo veinticinco, del Código Penal), a quince años de pena privativa de libertad y fijaron en la suma de diez mil soles por concepto de reparación civil, a favor de los herederos legales del agraviado. Con lo expuesto por la fiscal suprema en lo penal.

Intervino como ponente la jueza suprema PACHECO HUANCAS.

Lea también: Homicidio: ¿empleo de arma cortopunzante justifica aplicar agravante con «crueldad» o «ferocidad»? [RN 1094-2000, Arequipa]

CONSIDERANDO

IMPUTACIÓN FISCAL

1.- Fluyó de autos, que en la madrugada del ocho de febrero de mil novecientos noventa y tres, en el Fundo Santa Teresa, ubicado en el Anexo Herbay Alto, se realizaba la festividad en honor a la Virgen de la Candelaria, circunstancia en la cual, se suscitó una pelea, siendo por ello, perseguido el agraviado Javier José Saldaba Canchari, por un grupo de personas dentro de los cuales se encontraban los imputados Suboficial PNP Jaime Alberto Laura Canchari y Rodolfo Laura Canchari, quienes en persecución lograron cercar al agraviado, quien ingresó a la casa de doña Leonarda Quispe de Guerra, donde lo golpearon y ejercieron violencia contra su persona, y al darse a la fuga, el imputado Jaime Alberto Laura Canchari, efectuó un disparo hacia el cuerpo de la víctima, impactándole en la cabeza, causándole su ulterior deceso.

Los hechos, que se le atribuyen al imputado Rodolfo Laura Canchari, es en condición de cómplice primario, quien habría sido identificado por la testigo Leonarda Quispe de Guerra, como la persona que se encontraba parada en su puerta impidiendo el ingreso; y bajo, esta participación, el procesado Rodolfo Laura Canchari, facilitó que el agraviado sea golpeado para posteriormente ser victimado por el citado encausado Jaime Alberto Laura Canchari, sin cuya participación no se hubiese logrado cercar ilegalmente al agraviado y posteriormente darle muerte dolosa.

FUNDAMENTOS DE LA SALA SUPERIOR

2.- El Tribunal Superior emitió sentencia condenatoria, con los siguientes argumentos:

2.1. Se ha probado que el ocho de febrero de mil novecientos noventa y tres, siendo la una o dos de la mañana aproximadamente, en el Fundo Santa Teresita, San Vicente de Cañete, se produjo una gresca entre las personas que departían en una fiesta patronal en honor de la Virgen de la Candelaria, conforme lo narraron los encausados Jaime Alberto Laura Canchari, Rodolfo Laura Canchari, y los testigos Oswaldo Calderón Albornoz, Noemi Almira Cerna Castilla, Ladislao Coronado Quispe Canchari, Robinson Damaso Laura Canchari, y otros.

2.2. La muerte del agraviado, está acreditada con el Protocolo de Necropsia N.° 043-IML-DMLC-93, que concluyó, como causa de muerte; “traumatismo, encéfalo craneano grave por herida de fuego y disparado por mano ajena, agente causante: proyectil calibre 38, disparado por mano ajena”, y lo corroboró el testigo Dante Abel Saldaña Canchari, hermano del agraviado Javier José Saldaña Canchari, quien narró la forma y circunstancias en que tuvo conocimiento de los hechos ocurridos a su hermano.

Lea también: Diferencias entre homicidio por codicia, lucro y alevosía [Casación 853-2018, San Martín]

2.3. Los cargos formulados en contra del imputado Rodolfo Laura Canchari, en su condición de cómplice primario, se sustenta en haber sido sindicado por la testigo Leonarda Quispe de Guerra, como la persona que se encontraba parada en su puerta impidiendo el ingreso y con ello haber facilitado al imputado Rodolfo Laura Canchari, que golpee al agraviado y victimarlo.

2.4. La referida testigo –Leonarda Quispe de Guerra–, a nivel policial señaló, que se percató que en el interior de su casa, se encontraban dos sujetos y en la otra esquina cuatro personas; mientras que otra persona, que al parecer era el hermano del policía, estaba parado en la puerta principal, impidiendo el ingreso de cualquier persona, refiriéndose al procesado Rodolfo Laura Canchari, a quien inicialmente no pudo reconocer. Siendo en sede judicial, donde señaló que se hallaban adentro de su casa un grupo de personas, en número de seis, cuatro estaban en la puerta y dos en la puerta de su cuarto, estos eran un policía y otro de civil; los otros cuatro, que estaban en la puerta, la testigo les dijo que salgan a su casa, aclaró que los disparos fueron afuera de la casa, y ante la pregunta del fiscal, en juicio oral, ratificó la imputación, lo que acredita su responsabilidad penal.

2.5. El encausado negó su participación; sin embargo, el imputado Jaime Alberto Laura Canchari (reservado), a nivel policial señaló que sus hermanos Rodolfo y Robinson se quedaron en la puerta, a fin de evitar el ingreso de los amigos del intervenido.

2.6. Eso, se corrobora con la versión del imputado Rodolfo Laura Canchari, quien a nivel policial, declaró que se ubicó en la puerta, para calmar la gresca y ninguna persona pudiera ingresar al interior, lo que corroboró a nivel judicial, y el testigo Ladislao Coronado Quispe Canchari, señaló que quería ingresar a la casa de los amigos de este desconocido, por lo que Rodolfo y Robinson se quedaron en la puerta para que ingrese. También, están las declaraciones testimoniales de Robinson Dámaso Laura Canchari, Juan Félix Laura Chuquispuma, y en juicio oral de José Antonio Cerna Castilla. 2.7. Así, en uso de las máximas de la experiencia, se sostiene que en vista que el encausado Jaime Alberto Laura Canchari, se encontraba con el agraviado Javier José Saldaña Canchari, es lógico que sus hermanos con el afán de protegerlo se hayan puesto en la puerta de la casa, donde se encontraba el imputado Jaime Alberto Laura Canchari (reservado) y el agraviado, con el propósito de colaborar en el accionar del imputado Jaime Alberto, con la realización del delito de homicidio calificado.

EXPRESIÓN DE AGRAVIOS

3.- El imputado Jaime Alberto Laura Canchari, contra quien se reservó el proceso, cuestiona su responsabilidad penal, pese a no existir pronunciamiento de fondo en su contra, interpuso recurso de nulidad, de página mil quinientos cuarenta y tres, fundamentado en página mil quinientos setenta y seis. Alegó los siguientes motivos:

3.1. La declaración de la testigo Leonarda Quispe de Guerra, no cumple con los presupuestos del Acuerdo Plenario N.° 02-2005/CJ-116, al existir contradicciones en su declaración policial, sumarial y juicio oral, donde además se realizó la diligencia de confrontación.

3.2. No se valoró la declaración del testigo David Oswaldo López Calderón, quien señaló que el agraviado discutía con una persona de setenta años de edad aproximadamente, y de pronto salió un “pata” de unos treinta y tres años, con pantalón jeans y casaca negra, agarró y sacó su revólver y le dio un tiro en la cabeza de unos ocho a diez metros, este cayó al suelo boca abajo y luego el policía salió de la casa, y al ver que estaban pegando a su hermano, hizo dos disparos al aire, lo que se corrobora con las declaraciones testimoniales de Robinson Laura Canchari, Simón Orlando Laura Canchari y Solin Esmeralda Laura Canchari.

3.3. En el Parte N.° ITC N.° 018-EPNPC de página veintinueve, realizado en el lugar de los hechos, no se consigna la presencia de la testigo Leonarda Quispe de Guerra.

3.4. El Certificado Médico Legal practicado a su persona, concluyó que presenta herida cortante superficial, en la región de la mano derecha, lo que acredita los cortes que realizó este sujeto desconocido.

3.5. No disparó el arma de fuego, porque al concurrir a juicio, el perito Maximiliano Bruno Yaya, para ratificarse del Examen Pericial de Balística Forense N.° 667-96, señaló que según la trayectoria de bala, se dio de atrás hacia adelante, a la misma altura y ambos han estado parados, casi horizontal; por lo que, la persona que disparó debió tener una altura parecida a la del agraviado, lo cual no coincide con la altura que él mide, de un metro ochenta, mientras que el agraviado medía un metro con sesenta y dos centímetros de estatura.

4.- El sentenciado Rodolfo Laura Canchari interpuso recurso de nulidad, de página mil quinientos cuarenta y tres, y lo fundamentó con poca claridad en página mil quinientos cincuenta y tres. Invocó infracción a la tutela jurisdiccional efectiva, motivación a las resoluciones judiciales y valoración probatoria, y se desprende los siguientes motivos:

4.1. La condena en su contra, se sustentó en la incriminación de la testigo de cargo Leonarda Quispe Guerra; sin embargo, no cumple con los presupuestos del Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116. Esta versión, fue brindada después de dos semanas de los hechos, no es uniforme, verosímil ni coherente, respecto a la forma y circunstancias en que sucedieron los hechos.

Ella, señaló que, al agraviado, le dispararon fuera de su casa, lo que desvanece la imputación en su contra, de haber estado en la puerta impidiendo el ingreso de personas para facilitar el homicidio.

4.2. No existen elementos periféricos, que corroboren la imputación de la citada testigo, con la de los otros testigos, que han concurrido al proceso. Tampoco, en las conclusiones contenidas en el numeral IV, del Parte ITC N.° 018-EPNPC, de página veintinueve, no se consigna la presencia de la citada testigo.

4.3. No se valoraron las declaraciones testimoniales de Dante Abel Saldaña Canchari, Fermín Quispe Saldaña, Oswaldo Calderón Albornoz, Noemí Almira Cerna Castilla, Ladislao Coronado Quispe Canchari, Robinsón Damaso Laura Canchari, David Luis Quispe Arana, Jorge Antonio Cerna Castilla, Daniel Ortiz Huamán, Hildo Félix Castillón de la Cruz y David Oswaldo López Calderón.

4.4. Tampoco, se valoró el Examen Pericial de Balística Forense N.° 667/93, en forma conjunta con la declaración del perito Jorge Isaac Vega Condeso, quien señaló que el proyectil encontrado en el cráneo del agraviado no es aprovechable para un estudio comparativo con el arma que entregó el imputado Jaime Alberto Laura Canchari, que le fue asignado como policía.

4.5. No se valoró la testimonial del perito Maximiliano Bruno Yaya –respecto a la trayectoria de la bala– conjuntamente con el Protocolo de Necropsia; que confirman la imposibilidad que el encausado Jaime Alberto Laura Canchari, sea el autor del disparo que mató al agraviado, al haber señalado que quien disparó el arma de fuego, se encontraba a la misma altura, ambos estaban parados, siendo que en el caso concreto el imputado Jaime Alberto Laura Canchari, medía un metro ochenta, mientras que el agraviado medía un metro sesenta y dos de estatura.

4.6. No se aplicó los artículos doscientos sesenta y tres (acusación complementaria), y doscientos ochenta y cinco–A (modificación de la calificación jurídica) del Código de Procedimientos Penales; es decir, no se realizó la modificación de la calificación jurídica del tipo penal. El agraviado no murió instantáneamente, conforme al certificado de necropsia, por lo que el delito que le correspondería, sería lesiones graves seguidas de muerte.

4.7. Finalmente, no se tuvo en cuenta las conclusiones de la defensa, incumpliéndose de ese modo con el artículo doscientos ochenta y uno del Código de Procedimientos Penales.

CALIFICACIÓN DEL DELITO MATERIA DE CONDENA DEL DELITO DE HOMICIDIO CALIFICADO

5.- El delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de homicidio calificado en grado de tentativa, prescrito en el numeral uno, del artículo ciento ocho, del Código Penal, vigente al momento de los hechos, prescribe: “Será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años el que mate a otro concurriendo cualquiera de las circunstancias siguientes: […] 3. Con gran crueldad, alevosía o veneno”.

6.- El bien jurídico protegido es la vida humana, entendido como aquella esfera de libertad con la que cuenta el ser humano para decidir sobre su proyecto de vida y las actividades en sociedad que le ayudarán a satisfacer sus expectativas. Su protección está determinada por el artículo dos, numeral uno, de la Constitución Política del Perú.

DEL GRADO DE PARTICIPACIÓN DE COMPLICIDAD PRIMARIA

7.- El grado de participación que se le atribuyó al impugnante Rodolfo Laura Canchari, es la de cómplice primario. El artículo veinticinco del Código Penal, prescribe: “El que dolosamente, presta auxilio para la realización del hecho punible, sin el cual no se hubiera perpetrado, será reprimido con la misma pena, prevista para el autor”

[Continúa…]

Descargue en PDF la resolución completa

Comentarios: