Se debe suspender juramentación de todos los miembros de la JNJ, opina la Pucp

El vendaval de información sobre algunos de los nuevos miembros de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) ha levantado serias dudas sobre la legitimidad del proceso realizado por la Comisión Especial.

A diferencia de la primera convocatoria, en la segunda la Comisión ha logrado presentar al país el nombre de los siete miembros titulares y siete miembros suplentes de la JNJ. Sin embargo, otra vez la polémica ha propiciado que diversos sectores soliciten que se suspenda la ceremonia de juramentación hasta que no se esclarezcan los cuestionamientos difundidos en los últimos días.

En esa línea está la facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Perú (Pucp). El decano ha firmado un comunicado en el que solicita la suspensión del acto protocolar, no solo de aquellos integrantes cuestionados, como Marco Falconí Picardo y María Zavala Valladares; sino de todos, de modo que se pueda verificar la idoneidad de quienes integren la JNJ.


Suspensión de juramentación de miembros de la Junta Nacional de la Justicia:
a mayor razón, mayor derecho

La Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, ante los recientes
hechos difundidos sobre algunos postulantes seleccionados para integrar la Junta Nacional de Justicia (JNJ), considera:

1. La selección, ratificación, ascenso y destitución de jueces y fiscales es la piedra angular del Sistema de Justicia, razón por la cual quienes cumplan con tales funciones deben haber superado los más altos estándares] éticos y profesionales a lo largo de su trayectoria personal y profesional. Con jueces y fiscales idóneos, la justicia será una realidad hasta con normas deficientes; en cambio, con magistrados incompetentes no habrá justicia, aunque el ordenamiento jurídico sea el mejor posible.

2. En el segundo concurso para elegir integrantes de la JNJ, la Comisión Especial que lo tiene a cargo viene perdiendo sostenidamente legitimidad, en la medida en que ha llevado a cabo la última y determinante parte del concurso con una celeridad que, en el mejor de los casos, no le ha permitido detectar trayectorias o conductas cuestionables que no se condicen con las elevadísimas funciones de la JNJ. Y en lugar de enmendar estos problemas, emite un pronunciamiento defendiendo la decisión adoptada en torno al postulante Marco Tulio Falconí Picardo, con argumentos aparentes y normas no aplicables al caso (Ley 29248), y omitiendo recabar la conformidad de la Fiscal de la Nación y de la Presidenta del Tribunal Constitucional respecto del texto difundido.

3. Además de ello, y más grave aún, María Zavala y Marco Tulio Falconí han ocultado la información sobre sus numerosas comunicaciones telefónicas con destacados personajes implicados en la red de “los cuellos blancos del Puerto”, cuando ello era su obligación por ser un asunto de gran trascendencia que no debió ser obviado bajo ninguna circunstancia. Situación que empeora cuando se ven las razones dadas para tal omisión, que implican hacerle llegar a César Hinostroza quejas por la falta de atención en las citas judiciales o tratar su labor profesional con Daniel Peirano o Marco Cerna (Zavala) o presentación de un libro del que no se da ni el título, y son 18 llamadas (Falconí).

4. Con mayor razón, en este gravísimo contexto, la Comisión Especial debe proceder como lo hiciera en el primer concurso, en el que suspendió la juramentación del único candidato en carrera y lo excluyó del mismo por información llegada horas antes de la toma de posesión del cargo. Además, en este caso, la suspensión de la juramentación debe ser total puesto que hay otros postulantes seleccionados sobre los que se ha conocido muy recientemente información que debe ser corroborada y evaluada antes de su juramentación. De otro modo, los cambios requeridos en la integración de tan relevante órgano del sistema de justicia no se materializarán, lo que significa una gran pérdida en la lucha contra la corrupción y en la construcción de una institucionalidad que reclama integrantes con una trayectoria ética y profesional irreprochables.

Esta es una oportunidad que como sociedad no podemos perder, por lo que la prisa debe ser reemplazada por la tranquilidad y la ponderación.

Alfredo Villavicencio Ríos
Decano